BIENVENIDO/A AL CINE LATINOAMERICANO

Este blog esta dedicado al cine latinoamericano contemporáneo. Podrás encontrar toda la información necesaria sobre películas destacadas de cada país.
También podrás acceder a cineastas, actores y miembros destacados en este maravilloso mundo cinematográfico.

martes, 18 de diciembre de 2007

CINE BRASILEÑO

La historia del cine brasilero tiene sus inicios en 1898, y fue un documental sobre la familia del presidente Prudente de Morais, en el Palacio del Catete. La iniciativa de filmar documentales y noticias surgió de los empresarios italianos Alfonso y Paschoal Segreto. Rápidamente las ventajas del cine serán percibidas y utilizadas como herramienta política y de comunicación de eventos.

Fue a partir de 1908, que la producción de filmes dio un gran salto, con 205 películas en 1909 y 209 en 1910, marcadas por la realización de operas, comedias y policiales.
Este periodo empezó por la invasión de filmes Estado Unidenses a partir de 1911. Lo que ocasionó la primera gran caída del cine brasilero. Por estos tiempos surgieron los ciclos regionales, sin ninguna articulación entre si, pero que mantuvieron la actividad cinematográfica nacional.

Fue hasta la segunda mitad de la década de los 20 que surgieron los dos mayores referentes del cine en Brasil de aquel tiempo. El primero fue Humberto Mauro (Minas, 1897) que fundó la productora “Phebo Filme” e hizo cuatro largometrajes durante el cine mudo, para luego trasladarse a Río de Janeiro y realizar su obra maestra, Ganga Bruta (1933), en el cine sonoro.

Ganga Bruta, un film que explora la problemática de las relaciones psicosexuales, a través de la historia de un hombre que mata a su novia en la noche de boda, cuando descubre que no era virgen y luego trata de reconstruir su vida. Esencialmente silente, aunque cuenta con música y dialogo mínimo.


El otro referente fue Mario Peixoto (1908), cuya principal obra, Limite (1931), fue una de las favoritas entre América Latina para mostrarla en high line festival, en 2007 y en el mismo año fue exhibida en el festival de Cannes. Y por último fue parte de los films seleccionados para world cinema foundation, cuyo fundador es Martín Scorsese.




Una obra con gran influencia de las vanguardias europeas, especialmente la francesa. Trata de tres personas que hayan naufragando en un bote y cada uno de estos personajes tienen un pasado y de esta forma se da la trama.

Pero las condiciones de las productoras brasileras para realizar filmes con sonidos eran precarias y el abismo que ya existía entre la producción local y la extranjera se hizo infranqueable.
Tuvieron que esperar hasta finales de los años ´40, con la creación de la compañía “Vera Cruz”, en Sao Paulo, para poder utilizar tecnología avanzada.

“Vera Cruz” tuvo la idea de instaurar el profesionalismo en el cine nacional, con sistemas de producción copiados de Estados Unidos. Contrataron profesionales prestigiosos de diversas partes del mundo, para poder de esta forma “hacer cine para el mundo”.

La primera película de Vera Cruz, fue “Caicara”, fue un gran éxito, contribuyendo a la idea de que era posible competir en las grandes ligas. El nivel técnico de la cinta era innegable, no así su argumento y la conexión entre sus partes.
Luego de cuatro años de actividad, la Vera Cruz anunció su quiebra. Había sido un año fantástico, con dos grandes éxitos de taquilla Sinha Moca y Cangaceiro.


Una Western de aventura, que fue distribuido por Columbia Picture.
A pesar de estar marcadamente influenciada por John Ford y Akira
Kurosawa, Lima Barreto, director y guionista, consiguió realizar una
saga muy brasileña, gracias a las tonadas y baioes (danzas brasileras).

Este film fue premiado en Cannes. De esta forma el sueño de la compañía que deseaba ser igual a los grandes estudios extranjeros llegaba a su final, con varios aciertos pero muchos errores en su concepción. De todas maneras, la contribución de Vera Cruz al cine nacional fue enorme, con la capacitación de técnicos, la presentación de talentosos actores, la experiencia frustrada que sirvió como lección a futuros emprendimientos del sector y la inspiración para la creación de otras productoras.

Luego en 1952, se realizo el I Congreso Paulista del cine brasilero t del I Congreso Nacional del cine brasilero en Río de Janeiro, se abrió debate a tratar de establecer los pilares de lo que debería ser el cine nacional. Lo que posteriormente se traduciría en el “Cine Novo”.

El Cine Novo, que dio un nuevo perfil a las películas nacionales en un intento de renovación, acabando con el exceso de populismo de las “Chanchadas”, comedias populares sin grandes pretensiones, abordando temas tan próximos, como la situación de pobreza, subdesarrollo y la falta de un cine con temáticas propias.

Entusiastas de la nouvelle vague Francesa y del neorrealismo italiano, abordaron los auténticos problemas nacionales, buscando al igual que estos dos movimientos, una cinematografía viable en situaciones de subdesarrollo, que se traduce en un cine directo, desmitificado, crudo y austero.

Se distinguen 3 fases dentro de este cine novo:

La primera fase del cine novo (1960-1964); se enfocaron en la ambientación y problemática de los sectores mas desfavorecidos de la sociedad, abordando temas como explotación económica, hambre, opresión, violencia y alienación religiosa. En esta etapa surgieron los mejores exponentes como Nelson Pereira Dos Santos, que en 1963 realizo un film que sirvió de marco de referencia del cine novo, titulado Vidas secas.

Basado en el texto de Graciliano Ramos, que constituya para el cineasta como un adecuado medio de expresión de lo que fue la cultura brasilera, así como un poderoso factor de cuestionamiento de las realidades sociales del país. La película fue rodada en el Sertao, donde fotografió, con intenso realismo, las marcas de la miseria de la población. Además de las interpretaciones de los actores y la banda sonora subrayando la perspectiva realista adoptada. No hay tampoco grandes diálogos, ni gestos o actitudes exaltadas.

Tuvo en Cannes numerosos reconocimientos y en Rassegna del cinema Latinoamericano de Génova, premio a la mejor película.

Y un segundo gran exponente, Glauber Rocha, el cineasta mas lucido y controversial de este movimiento, que salía a filmar como el mismo decía, “con una cámara en la mano y una idea en la cabeza”, y fue su segunda largometraje el que lo encumbro, Deuse o diabo na terra do sol, 1964.

Nos habla de Brasil y su gente con un ritmo muy nacional. Instituye el Sertao, como un lugar mítico, donde conviven personajes legendarios. Y cuenta una historia posible en los ´60. Filmada en espacios abiertos, con cámara en mano, la luz de un sol implacable o las penumbras que dibuja la llama de las velas y contada a través de cortes directos. Es la película que mejor representa el cine novo. Nos presenta elementos novedosos en una cinematografía que venia repitiendo los patrones impuestos por el cine comercial y que conscientemente rompió con una serie de cañones para brindarnos esto, que es un cine novo.

La segunda fase del cine novo (1964-1968); se caracterizó básicamente por el activismo político, analizando problemas políticos, el populismo democrático, la izquierda intelectual y, principalmente la dictadura militar. Tenemos como referentes de esta época a O desafió (1965), de Paulo Cesar Saraceni, Terra em Transe "1" (1967), de Glauber Rocha, y O Bravo Guerreiro "2" (1968), de Gustavo Dahl.











La ultima fase del cine novo (1968-1972), donde las producciones atienden a un carácter simbólico, causado por la censura que deben burlar con temas alegóricos ambientadas en el pasado brasilero. Los mejores ejemplares fueron O Dragao da Maldade contra o Santo Guerreiro (1969), de Glauber Rocha, Os Herdeiros (1969), de Caca Diegues, Macunaima (1969), de Joaquín Pedro de Andrade, y Os deuses e os Mortos (1970), de Ruy Guerra.




Finalmente se impuso la dictadura, vigente desde 1964, y muchos tuvieron que exiliarse, dando fin a un brillante periodo, de fracasos comerciales, pero intensa carga ideológica y riqueza estética, que dejo como legado algunas de las obras fundamentales del cine brasilero. El Renacimiento, se dio gracias a la aprobación de la Ley Roavanet y la Ley del Audiovisual, que fueron de vital importancia para este resurgir. Películas como Lamarca (1994), de Sergio Rezense, Carlota Joaquina Princesa do Brasil (1994), de Carla Camurat y O Quatrlho (1995), de Fabio Barreto, captaron la atención del publico e iniciaron un nuevo ciclo. Este ultimo fue nominado al “Oscar” como mejor película extranjera.

Otras producciones que también fueron nominadas a premios fueron O que e isso, companheiro (1997), de Arnaldo Jabor, Central do brasil (1998), de Walter Salles, que tuvo trayectoria espectacular de premios ganados Y Cidade de deus (2002), de Katia Luna y Fernando Meirelles.

Básicamente en este ultimo periodo los filmes se basaran en la violencia de la pasada dictadura o de la historia del país y en todas ellas revive un paisaje, el Sertao, esa sabana semiarida marco de los clásicos del cine brasilero de los años ´60. El critico Jose Carlos Avellar dice; “ Las nuevas películas brasileras llevan la marca de un dialogo entre cinema novo y la producción de melodramas televisivos durante los años ´70 y los ´80”.

La historia surge en el sur del país, a principios del siglo pasado y nos cuenta un poco como fue la inmigración de aquellos tiempos y para este caso de dos parejas de italianos, que deciden asociarse, compartiendo vivienda. Es sobre esta convivencia que se basa la trama del film, mostrándonos los valores quebrados, como la traición, y como la fuerza del amor puede mas que la moral.




O quatrilho, fue nominado al Oscar como mejor película extranjera y galardonada en diferentes ceremonias.

Central do brasil, nos muestra como una ex maestra, que trabajaba escribiendo cartas para los analfabetos, se hace cargo de un niño, hijo de una clienta que murió atropellada. Ambos Irán superando su mutua inadversión inicial y acercándose cada vez más el uno al otro en un viaje hacia su propia identidad.

Fue galardonada con el Oso de oro del Festival de Berlín, 1998, el Globo de oro, premio por el público en el Festival de San sebastia y nominada al Oscar, como mejor película extranjera.




SINOPSIS: CIUDAD DE DIOS



Dirección: Fernando Meirelles.

Codirección: Katia Lund.

País:Brasil.

Año: 2002.

Duración: 135 min.

Interpretación: Matheus Nachtergaele (Sandro Cenoura), Seu Jorge (Mané Galinha), Alexandre Rodríguez (Buscapé), Leandro Firmino da Hora (Zé pequeno), Phellipe Haagensen (Bené), Jonathan Haagensen (Cabeleira), Douglas Silva (Dadinho), Roberta Rodríguez Silvia (Berenice), Gero Camilo (Paraíba), Graziela Moretto (Marina), Renato de Souza (Marreco).Guión: Bráulio Mantovani; basado en la novela de Paolo Lins.

Producción: Andrea Barata Ribeiro y Maurício Andrade Ramos.Música: Antonio Pinto y Ed Côrtes

Fotografía: César Charlone.

Montaje: Daniel Rezende.

Dirección artística: Tulé Peake.

Vestuario: Bia Salgado e Inés Salgado.

Es un drama-thriller, basada en hechos reales. Cuenta la historia del crecimiento del crimen organizado en los suburbios de la ciudad de Río de Janeiro, desde finales de los años sesenta hasta el comienzo de los ochenta, cuando el trafico de drogas y la violencia impusieron su ley entre la miseria de las favelas en Brasil. Recibió cuatro nominaciones al Oscar y muchos otros galardones. Puede decirse que el cine latinoamericano ha girado siempre en torno a fenómenos como la marginalidad, la pobreza y la violencia. Estas temáticas, presentes desde siempre, a partir de los sesenta se vuelven el foco de numerosos movimientos artísticos de izquierda que, importando los postulados del neorrealismo italiano, utilizaron al cine como un mecanismo de ajusticiamiento, una herramienta de protesta, denuncia y acción política.





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